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La sangrante herida de Armenia en los cien años de su genocidio religioso Abril 24: 1915-2015

Портал «Наша среда» продолжает публикацию статей, посвящённых 100-летию Геноцида армян,  ранее опубликованных в испаноязычной прессе. Благодарим Артура Гукасяна за предоставленные материалы.

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isasaКолумбийцы знают, что это такое, когда горят и превращаются в пепел человеческие мечты. Рассуждая о кровоточащей на протяжении целого века ране, колумбийский историк Родриго Яно Исаса признается, что это явление понятно для жителей его страны, где в 40-50-х годах прошлого столетия жертвами политических событий стали более 300 тысяч ни в чем не повинных граждан. Возвращаясь к самой теме, он считает нужным подчеркнуть: «Находящийся на незначительной точке Южного Кавказа, которая разделяет границу Азии с Европой, Армения, еще в 301 году первой в мире принявшая христианство в качестве государственной религии, всего через несколько месяцев будет отмечать и с болью в сердце скорбить по жертвам геноцида, учиненного на религиозной почве против целого народа, в результате чего были лишены жизни полтора миллионов людей».

La sangrante herida de Armenia en los cien años de su genocidio religioso Abril 24: 1915-2015

Por Rodrigo Llano Isaza[1].

El comediógrafo latino Plauto afirmó, con toda razón que «El hombre para el hombre es lobo», porque desde que el homo sapiens apareció sobre la faz de la tierra comenzaron los genocidios, extinguiendo a los Neardentales en Europa, el paso de Julio César por las Galias dejó más de 3 millones de muertos, An-Lushan en la China, en el siglo octavo acabó con 35 millones de personas, las cruzadas católicas produjeron más de 5 millones de cadáveres en el medio oriente, Gengis Khan mató a cerca de 30 millones de en Asia Central, los españoles exterminaron a cerca de cien millones de indígenas con su conquista salvaje de América, la guerra de católicos contra calvinistas y hugonotes en Francia produjo casi 3 millones de muertos, en la caida de la dinastía Ming en china desapareció a 25 millones de seres, en el siglo XIX en las guerras del Opio
murieron 60 millones de chinos y en la rebelión Taiping unos 20 millones, la conquista belga del Congo fue con 10 millones de africanos muertos, en la primera guerra mundial perecieron cerca de 23 millones, la eliminación de Trotsky y la imposición de Stalin fue con 4 millones de rusos menos, agregados a los siete millones que perdieron la vida en la guerra contra Hitler, quien acabó con la vida de seis millones de judíos, que le hicieron compañía a 60 millones de seres humanos que murieron producto de la segunda guerra mundial, en la guerra de liberación argelina contra Francia murieron millón y medio de civiles, las revoluciones de la China de Mao produjeron entre 10 y 70 millones de cadáveres, Pol Pot mató a dos millones en Cambodia, en Ruanda la confrontación de Hutus y Tutsis dejó un millón de muertos, ni que decir del espectáculo denigrante de los gladiadores romanos víctimas de las fieras para regocijo del pueblo y sus gobernantes, los norteamericanos dejaron sembrados los campos de Vietnam con más de un millón de cadáveres con la masacre de My Lai como telón de fondo, Idi Amín acabó con más de 400.000 de sus enemigos en un espectáculo dantesco de canibalismo, los kurdos y los palestinos han puesto muertos todos los días, los primeros por miles de años y los segundos desde hace más siete décadas, en el llamado «Holodomor» ucraniano dejaron de existir entre 1.5 y 10 millones de seres humanos. Total: un mundo salvaje donde el predominio se ha buscado para eliminar al otro por motivos étnicos, religiosos o políticos.

Turquía y su antecesor el imperio Otomano, se han «distinguido» en la historia de la humanidad por asentarse en los territorios de otros a sangre y fuego y arrollados por su salvajismo han perecido búlgaros, griegos, asirios, yazidíes, kurdos, árabes, drusos y armenios, que sumados han dejado regados los campos del Asia con más de tres millones de muertos, pero hoy se quejan y temen la  violencia del Califato Islámico. Algunos de estos pueblos se confunden con la existencia de la cultura mundial por su antigüedad, lo que no fue obstáculo para que enterraran la daga asesina en ellos.

Los colombianos no somos ajenos a esta ola de salvajismo, en la violencia conservadora de los años 40s y 50s del siglo XX, murieron más de 300.000 compatriotas en su inmensa mayoría Liberales.

Armenia, ese país del Cáucaso sur, ubicado en la tenue línea que divide a Europa con Asia, primera nación del mundo en abrazar la fe cristiana en el 301 de nuestra era, conmemorará y llorará dentro de cinco meses, con su doloroso recuerdo el genocidio de su pueblo, por motivos religiosos, que produjo más de millón y medio de muertos por el único crimen de no profesar la religión de los gobernantes. Hace cien años cientos de miles armenios desfilaban a su cita con la muerte en Mezireh, empujados por soldados del imperio otomano.

La culta Armenia, que en nuestro país tiene a una ciudad del mismo nombre y a la que los colombianos llamamos «La Ciudad Milagro», esa Armenia asiática que ha brillado en el arte, en la poesía, en las letras, en la arquitectura, vive hoy en una de las zonas más inestables políticamente del mundo, donde las fronteras todavía no están definitivamente delimitadas, lo que hace crecer el peligro de la guerra y que sus habitantes puedan perecer en los campos de Marte.

Así como reclamamos el derecho a un territorio para los judíos, para los Kurdos, para los Palestinos, también reclamamos el derecho que tiene el pueblo armenio de un territorio, con fronteras estables, seguras y bien definidas, donde puedan dar libertad a sus costumbres, a su religión, a su lengua, como lo están haciendo hoy cuando figuran como la nación 27 en el ranking de libertades, pues esa es su historia. Queremos un mundo en paz, no queremos que se persiga a los Tamiles en Sri Lanka, ni a los gitanos en Europa, ni a los rohingya en Birmania, ni a los blancos en África o a los negros en EEUU, tampoco a los Yazidíes en Irak, ni a los budistas en el Tibet. Todas las etnias, todas las razas, todas las religiones deben poder expresarse con absoluta libertad, sin ser perseguidos o exterminados por ello. Cuando ya el hombre es capaz de colocar un robot en un cometa que se desplaza por el espacio sideral a miles de kilómetros por hora, cada vez somos menos tolerantes con el otro, con el diferente a uno mismo, cada vez somos menos capaces de vivir en el espacio del planeta tierra que Dios nos dio por vivienda. Vivamos y dejemos vivir.

Honor al pueblo armenio, honor a sus mártires que son los mártires de la tolerancia, los mártires del respeto a la diferencia, los mártires de la religión y de la sangre.

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[1] Nacido en Medellín, Colombia, Sudamérica, en 1948. Administrador de Empresas, historiador y Veedor Nacional del Partido Liberal Colombiano. Once libros publicados. Miembro de Número de las Academias de Historia Colombiana, de Bogotá y Liberal y Miembro Correspondiente de la Real Academia de Historia de España, del Centro de Historia de Sonsón-Antioquia,  de la Academia de la Historia de la República Bolivariana de Venezuela, del Instituto de Historia y Geografía del Brasil, y de la Academia de Historia y Geografía de Guatemala.

Источник: http://genocidoarmenio.blogspot.com.es/2014/11/la-sangrante-herida-de-armenia-en-los.html

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