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Franz Werfel y los Armenios del Musa Dagh

Портал «Наша среда» продолжает публикацию статей, посвящённых 100-летию Геноцида армян,  ранее опубликованных в испаноязычной прессе. Благодарим Артура Гукасяна за предоставленные материалы.

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Нуриa Аньо

Нуриa Аньо

В статье «Франц Верфель и армяне Муса-дага», сравнивая по ходу исторические реалии с положением вещей, навязанных миру сегодня, писатель и переводчик Нуриа Аньо привлекает внимание к следующему: «Как мы видим, и сегодня, спустя сто лет после осуществления Геноцида армян 1915 года, экономические и политические интересы по-прежнему являются камнем преткновения, не делая прозрачности в этом вопросе, и, одновременно осложняя путь для установления правды и справедливости». Она имеет право критики: годами раньше ее родная Каталония признала то, отрицание чего она сама считает преступлением.

Franz Werfel y los Armenios del Musa Dagh

Núria Añó, escritora

El Genocidio Armenio, reconocido oficialmente como el primer genocidio del siglo XX, ha tenido su interpretación a través de la literatura. Su huella más destacada la hallamos a mediados de los años treinta en un libro en lengua alemana del escritor judío Franz Werfel (Praga, 1890- Beverly Hills, 1945), quien, debido a la expansión del régimen nazi por Austria en 1938, se vio obligado a emigrar con su mujer, Alma Mahler, a la población francesa de Sanary-sur-Mer. En 1940, con la Gestapo pisándoles los talones, huían de nuevo a pie atravesando los Pirineos hacia España junto al escritor Heinrich Mann y unos pocos más, siendo de los últimos intelectuales salvados por el comité de rescate de emergencia denominado European Film Fund. La obra teatral y poética de Werfel se inserta en el expresionismo, aunque es más bien conocido por sus novelas, entre las que destacan Los cuarenta días del Musa Dagh (1933), El cielo a buen precio (1939) y La canción de Bernadette (1941).

Según una nota del autor, la concepción de la novela Los cuarenta días del Musa Dagh se produjo en Damasco, durante su segundo viaje a Oriente Medio en marzo de 1929, cuando en un orfanato de Siria encontró algunas personas que habían sobrevivido a las masacres armenias acontecidas entre 1915 y 1923 en la Turquía otomana. Este encuentro que el autor contemplaría con sus propios ojos lo definiría como “el espectáculo deprimente de unos niños prófugos, mutilados y hambrientos, que trabajaban en una fábrica de tapices, fue el motivo decisivo que me decidió a desenterrar de la tumba del pasado el inconcebible destino del pueblo armenio.”1

La brutalidad con que se llevó a cabo la deportación forzosa de civiles armenios cristianos y la consiguiente masacre de más de un millón y medio de personas fue el desencadenante para denunciar ante el mundo unos hechos que todavía hoy despiertan controversia en cuanto a si las masacres fueron premeditadas o no. Un siglo después de aquellos escalofriantes acontecimientos, Turquía señala la masacre como consecuencia de la guerra civil que tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial y, según ellos, no hubo premeditación en las masacres por parte del régimen de los Jóvenes Turcos, aunque están de acuerdo en que hubo muchas muertes. Tampoco pueden negar el rápido desalojo de civiles y la decisión de la deportación2 de cientos de miles de hombres, mujeres y niños porque se produjo de modo muy violento. Y como destino final los campos de concentración en el desierto de Deir El-Zor, donde muchas personas murieron de hambre, contagios o fueron asesinadas masivamente.

Los cuarenta días del Musa Dagh fue escrita entre julio de 1932 y marzo de 19333, el mismo año se publicó por la editorial vienesa Paul Zsolnay Verlag. El autor dio a conocer el texto a través de diversas lecturas que hizo por Alemania, poniendo en conocimiento de los allí presentes el Genocidio Armenio en manos del Imperio Otomano. El texto describe la epopeya4 nacional de todos los armenios en el exilio, que empieza el 30 de julio con la llegada de la orden de deportación a las seis aldeas armenias ubicadas en las cercanías del Monte de Moisés (Musá Dagh). Narra la lucha de aproximadamente 5000 armenios que huyeron del ejército otomano y resistieron frente a los invasores turcos hasta que el 14 de septiembre fueron rescatados gracias a la presencia de la flota francesa. El personaje ficticio de Gabriel Bagradian se añade a la historia como un héroe algo wagneriano, aunque en verdad el autor se inspirara en el combatiente armenio Moses Der Kalousdian. Además de contar las atrocidades que sufrió el pueblo armenio, también salen temas como la patria, el choque de culturas y la búsqueda de la identidad cuando a uno le quitan el hogar y le matan indiscriminadamente a los suyos; temas que, a su vez, afectarían al propio autor debido a su condición de judío. Aunque en su momento la noticia de la resistencia de los armenios en Musa Dagh salió en la prensa, no tuvo demasiada repercusión. Fue la heroicidad que transmitió Franz Werfel al público occidental, con la visión de Gabriel, un hombre moderno con la moral de su tiempo, que ayudaría a comprender el retrato íntimo de un refugiado. Y ciertamente la denuncia sobre la aniquilación del hombre, en donde no se culpa tanto a los turcos sino a un grupo del Nacionalismo turco. Vemos un ejemplo de ello en el capítulo quinto del libro primero titulado “Interludio de los dioses” que transcribe la tradición histórica de la conversación entre Enver Pachá, oficial otomano y líder de la revolución de los Jóvenes Turcos, y el pastor alemán, Johannes Lepsius. Dicho capítulo fue elegido por el autor para leerlo en una de sus conferencias por Alemania. La valentía por un mundo mejor sin que se deba recurrir a la aniquilación del hombre por el hombre convirtieron Los cuarenta días del Musa Dagh en un bestseller. Sobre todo cuando en 1934 se publicó en los Estados Unidos y atrajo la atención mundial.

Pese a ello, el mismo año le confiscaron la novela en Alemania. El semanario de las SS Das Schwarze Korps lo denunció por propagandista y condenaba a todo aquel que promocionara la venta del libro en los Estados Unidos. Asimismo, el gobierno turco se dedicaba a sacar los libros de circulación y en 1935, con una intervención turca masiva, se presionó a la productora Metro Goldwyn Mayer para que no filmara la película basada en el libro, tal y como había previsto el productor Irving Thalberg con el entonces joven actor Clark Gable. Cabe destacar que dicha censura y prohibición se consiguieron gracias a la presión ejercida por el Departamento de Estado norteamericano.5 En 1939 la novela arrasaba entre los jóvenes del gueto de Varsovia, pues se sentían reflejados, como una profecía escalofriante de lo que vendría. Sin embargo, ha quedado demostrado que ni la obra de Werfel ni los distintos testigos del Genocidio Armenio pudieron evitar la barbarie del Holocausto Judío.

En la actualidad organizaciones internacionales e interestatales se han pronunciado a favor del reconocimiento internacional del Genocidio Armenio. Encontramos órganos legislativos de Estados Federales como Alaska, California, Carolina del Sur, Delaware, Georgia, Illinois, Massachusetts, Michigan, Montana, Nueva Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Oklahoma, Pensilvania, Rhode Island, Virginia o Wisconsin, aunque no a los Estados Unidos como Estado. Algunos países que lo han reconocido son Argentina, Armenia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Francia, Chipre, Grecia, Italia, Kurdistan, Líbano, Rusia, Suecia, Suiza, Uruguay o el Vaticano. Además de Nueva Gales del Sur, en Australia, Ontario y Québec, en Canadá. Aunque también hay países como Alemania, Reino Unido o España que no lo han reconocido. Como podemos observar, en el centenario de las masacres de 1915 siguen habiendo intereses políticos y económicos que dificultan la transparencia y que entorpecen el camino de la verdad y la rigurosidad de la historia.

Los sucesos más atroces de la historia de la humanidad no pasan desapercibidos al ojo humano, ya sean de un lado u otro, pues éstos los encontramos en los propios supervivientes armenios6, o bien a través de informes de misioneros, testigos alemanes, escritores, en el libro azul británico, y hasta en los archivos americanos, alemanes o turcos. Porque cuando sale a la luz un genocidio a través de testigos presenciales, cuando se escribe ampliamente sobre ello para informar a los distintos Estados en diferentes lenguas es algo que nos afecta a todos. Afecta al mundo en su totalidad. Para que tales hechos contra la dignidad humana, independientemente del país que uno sea, no se repitan jamás.

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1 Franz WERFEL, Los cuarenta días del Musa Dagh, Editorial Losada, Buenos Aires, 2003.

2 Guenter LEWY, Las Masacres Armenias en la Turquía Otomana. Un genocidio controvertido, Editorial Tam, Madrid, 2009

3 Die vierzig Tage des Musa Dagh

4 Thomas BLUBACHER, Paradies in schwerer Zeit. Künstler und Denker im Exil in Pacific Palisades, Elisabeht Sandmann, München, 2011.

5 Sin embargo, medio siglo después, se llevaría al cine producida por el millonario desconocido John Kurkjian. Sobre este tema, está previsto un documental para finales de 2015 titulado Epic Denied: Depriving the Forty days of Musa Dagh, que hace referencia a la cantidad de veces que dicha película ha sido desestimada, llegando a convertirse en la producción épica más veces archivada y retomada de la historia de Hollywood.

6 The armenian genocide / Le génocide arménien. With an interview of Yves Ternon. DVD. Digirida por Laurence JOURDAN, 2005; Francia: Arte.
Núria Añó (Lleida, 10 de Febrero de 1973). Es una novelista catalana y traductora, además de ponente en coloquios y congresos internacionales, donde suele analizar su obra o la de autores como Elfriede Jelinek, Patricia Highsmith, Salka Viertel o Alejandro Dumas (hijo).

Publicó su primer relato a los diecisiete años. Desde entonces, algunos de sus textos han sido editados en libros colectivos como Dones i literatura a Lleida (Ayuntamiento de Lleida, 1997); VIII Concurs de Narrativa Literària Mercè Rodoreda (Radio Molins de Rei, 1997); Estrenes (Universidad de Lleida, 2005); Escata de drac, no. 8 (Ayuntamiento de Lleida, 2012); Des lettres et des femmes… La femme face aux défis de l’histoire (Peter Lang, 2013); Fábula, no. 35 (Universidad de la Rioja, 2013); Issue 3. Grief (Createspace, 2014) y en Resonancias, no. 127 (2014).

Su relato de ficción 2066. Empieza la etapa de corrección se publicó en la revista europea Café Babel y se publicó en catalán, español, inglés, francés, alemán, italiano y polaco. Otro relato contra la violencia de género, Presagio, ha sido traducido al inglés y publicado en la revista americana When Women Waken.
La novela Els nens de l’Elisa (Omicron, 2006) quedó tercera finalista en el XXIV Premio de las Letras Catalanas Ramon Llull. Siguen las novelas L’escriptora morta (Omicron, 2008), Núvols baixos (Omicron, 2009) y La mirada del fill (Abadia, 2012).

Источник: http://genocidoarmenio.blogspot.com.es/2014/11/franz-werfel-y-los-armenios-del-musa_18.html

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